31/01/2010

El auto de tus sueños

Muchas personas soñamos con un auto que nos dé transporte, comodidad y estatus. A veces pasamos 4 años pagando un auto a crédito y al final del plazo volvemos a comprar uno mejor, más bonito, más grande o más lujoso. Esto nos lleva a una pregunta: ¿Son los autos una buena inversión?

Si tu trabajo requiere transportarte rápidamente de un lado a otro de la ciudad, quizás defiendas la idea de que tu auto te ayuda a ganar dinero y que por lo tanto es una buena inversión. Sin embargo yo diría que más bien es una herramienta de trabajo, ya que sin ti el auto no generará dinero por sí mismo, ni mucho menos aumentará su valor.

Un auto nuevo pierde el 30% de su valor factura al sacarlo de la agencia, además sigue perdiendo su valor con el tiempo. Cuando lo hemos comprado a crédito, desde el momento en que lo arrancamos y sale a la calle deberemos más de lo que vale en realidad nuestro nuevo juguete. Además hay que comprar el seguro que indique la afianzadora y acudir puntualmente a los mantenimientos en la agencia para conservar la garantía.

Hay personas que lo primero que hacen al tener su primer trabajo es comprometer a veces más del 50% de sus ingresos con su primer auto. Y esto es sólo el comienzo, en cuatro años o menos estarán nuevamente comprando un auto o camioneta, creando así un pasivo eterno, a veces dejando al límite sus ingresos sin oportunidad alguna de ahorrar o invertir.

Querer un auto nuevo es de lo más natural, la sensación de manejarlo, escucharlo y hasta olerlo nos transporta a épocas en las que éramos niños y nos sentíamos felices con un juguete nuevo. Pero la realidad es que muchas personas de la clase media sacrifican una gran parte de sus ingresos para adquirir el mejor auto que les sea posible, comprometiendo en muchas ocasiones su estabilidad financiera.

En resumen el auto propio no es en realidad una buena inversión, mas bien se trata de un lujo; un premio que puede darse si se tiene el ingreso suficiente para que su compra no resulte un sacrificio. Si para ti es difícil pagar mes a mes el crédito de tu vehículo, el mantenimiento y las refacciones, quizás no sea el vehículo adecuado para ti.

22/01/2010

Las tres columnas del éxito financiero



Alcanzar la libertad financiera es para muchos de nosotros uno de nuestros principales objetivos; llegar al momento en el que obtengamos más ingresos del rendimiento de nuestros activos que el que podríamos obtener de nuestro propio trabajo físico. Se dice que históricamente, nunca ha sido más fácil lograr este sueño que ahora, gracias a los avances tecnológicos, la globalización, y los productos financieros que cada vez te ofrecen mayores ventajas y beneficios.

Para alcanzar esta meta es necesario cuidar tres áreas fundamentales que representan las tres columnas del éxito financiero: Ahorros, Seguros e Inversiones.

Ahorros:

Lo primero que necesitamos es contar con un fondo de emergencias. La mayoría de las personas, cuando no tienen ahorros y por alguna razón pierden su trabajo, no tienen otra alternativa que endeudarse con sus tarjetas de crédito o recurrir a otros préstamos, comprometiendo así sus ingresos futuros y desestabilizando su economía familiar.

Tener ahorros líquidos de entre 2 y 6 meses de tus ingresos te protegerán de caer en la desestabilización y el endeudamiento si llegaras a perder tu fuente de ingresos. Además te darán tranquilidad, lo que te hará una persona más productiva.

Seguros:

Hay algunas personas que no creen en los seguros, que creen que son un lujo, o que tienen dudas sobre la necesidad de contar con ellos. Lo cierto es que la mayoría de nosotros necesitamos de la protección que puede brindarnos una póliza de seguro.

Los seguros nos sirven para protegernos de los riesgos a los que estamos expuestos, que nos resultarían imposibles de cubrir, o que significarían un fuerte golpe a nuestras finanzas. Por eso es necesario tener los seguros adecuados, para que en caso de llegar a necesitarlos, nuestra economía familiar y nuestros planes a futuro no se vean afectados.

Tener una póliza de seguro para nuestro auto nos protege de los gastos generados si llegáramos a participar de un accidente. Una póliza de salud nos protege contra alguna enfermedad costosa que pueda golpear a nuestra familia. Un seguro de vida nos ofrece la tranquilidad de saber que si llegamos a faltar las personas que amamos y dependen de nuestros ingresos podrán salir adelante.

Es tu responsabilidad informarte al respecto y protegerte. Si no estás adecuadamente protegido, quizás estés tomando riesgos que no puedes darte el lujo de tomar.

Inversiones:

Finalmente está la columna de las inversiones. Mientras que los ahorros líquidos y los seguros nos protegerán de las cosas inesperadas que puedan interferir en nuestro camino al éxito financiero, las inversiónes serán las que nos llevarán finalmente a alcanzar nuestra meta.

Cada peso que pongas en inversión se convertirá en tu esclavo y trabajará para ti. El dinero que se genere debe reinvertirse, y así el crecimiento será exponencial. Esto se le conoce como interés compuesto: cuando los rendimientos obtenidos se reinvierten aumentando el fondo y este vuelve a invertirse una y otra vez.

Se dice que si una persona comienza a ahorrar a los 20 años 100 dólares al mes en una cuenta de inversión al 10% anual, y no los toca, permitiendo que el dinero trabaje y que sus rendimientos también sigan trabajando, esta persona podría retirarse a la edad de 65 años con más de un millón de dólares.

Es simple: evita el endeudamiento, ahorra sistemáticamente cada mes, invierte tus ahorros y adquiere los seguros que te brinden la protección adecuada a tus necesidades.

Fotografía: Wikimedia

18/01/2010

Pensar a largo plazo

Muchas de las personas que tuvimos la oportunidad de estudiar una carrera universitaria, lo hicimos en parte gracias al apoyo de nuestros padres y además con una perspectiva a largo plazo. Preferimos durante un tiempo andar algo cortos de dinero e invertir nuestro tiempo y esfuerzos buscando mayores beneficios en el futuro.

Sin embargo, al terminar nuestra carrera y conseguir nuestro primer trabajo, perdemos esta excelente forma de pensar. Sentimos que hemos llegado al final del camino y que ahora es el momento de gastar, así que corremos a comprometer nuestros ingresos futuros comprando un buen carro, compras a crédito y todo tipo de caprichos, esfumando la visión de futuro que teníamos poco tiempo atrás.

Esta forma de vida genera cada vez más endeudamiento; Los ingresos, aunque aumenten, nunca parecen ser suficientes; No existen ni ahorros ni inversiones y por consiguiente, cualquier acontecimiento inesperado puede convertirse en una catástrofe financiera terminando en la banca rota.

¿Qué podemos hacer para cambiar esto? La mejor forma es volver a hacer lo que ya hicimos alguna vez: pensar a largo plazo. Entre más larga sea nuestra perspectiva del tiempo nuestras decisiones serán de mejor calidad y la probabilidad de alcanzar el éxito sera mayor.

La clave está en el autocontrol. Si somos capaces de renunciar a los beneficios y comodidades a corto plazo buscando asegurar nuestro futuro, iremos construyendo nuestro propio camino hacia la libertad financiera.

Ahorrar al menos el 10% de tus ingresos, colocarlos en una cuenta de inversión y no tocarlos, es la manera más simple de comenzar. No utilizar las tarjetas de crédito para financiarte y no despilfarrar el dinero te permitirá contar con más recursos para invertir y acelerar más tu carrera al éxito financiero.

06/01/2010

Año nuevo y metas

El año nuevo siempre nos sirve como buen pretexto para volver a comenzar viejos proyectos olvidados, comenzar dietas, ejercicios y buenos propósitos.

Si tenemos nuestras metas para este año bien claras podemos desarrollar nuestro plan anual, en el que además debemos definir las estrategias que nos ayudarán a alcanzar dichas metas.

Hace poco leí que una manera de lograr todo lo que nos proponemos es concentrarnos en crear los hábitos que nos ayudarán a alcanzar nuestras metas. Si nuestra mente y nuestros esfuerzos se enfocan en las estrategias, al convertir estas en hábitos estaremos garantizando nuestro éxito.

Esto viene de la "Ley de la Causa y Efecto" que nos dice que nuestros pensamientos, palabras y acciones tienen consecuencias, positivas o negativas. O sea que no existe el azar o la suerte, solo existen los resultados. Dicho de otra manera, todos cosechamos lo que sembramos.

Concentrémonos pues en los pensamientos y acciones, tratemos de convertirlos en buenos hábitos y nuestros resultados para este año que inicia estarán prácticamente garantizados.

Fotografía: FreeCat