21/02/2009

La hormiga y la cigarra (adaptación)

Un día de invierno estaba la hormiga organizando en su refugio todas las cosas que había recogido durante el año. Para ella el trabajo nunca terminaba, se pasaba 16 horas limpiando y clasificando las reservas de comida que con tanto esmero había conseguido. Siempre presumía de que era la primera en levantarse y la última en acostarse, ya que el trabajo no le permitía darse el lujo de descansar. Estaba orgullosa de ella misma y se preguntaba cómo era posible que otros no le dieran la misma importancia al trabajo que ella le daba.

En esos días recordó que en el verano pasado había conocido a una cigarra, un cicádodo alegre que pasaba el tiempo cantando y disfrutando los placeres de la vida. ¡La hormiga se enfurecía mucho al ver tanta irresponsabilidad! Pensó que ahora que el invierno había llegado, no tardaría ese insecto irresponsable en tocar a su puerta suplicando algo de comida y cobijo, y que entonces ella misma se encargaría de darle una lección. Pero los días pasaban y la cigarra no venía a mendigar a su puerta. Una ocasión la hormiga decidió averiguar que pasaba, y dejó por primera vez su trabajo para ir a echar un vistazo. No había nadie afuera... solo la nieve cubría el desolador paisaje. La hormiga pensó que la cigarra se habría muerto de hambre y frío, y todo por no trabajar como ella todo el tiempo.

Llegó Aries anunciando el fin del invierno. Y con el sol derramando toda su energía sobre la tierra comenzaron a brotar los vástagos y nudos de la tierra, y los árboles retoñaban dándole vida al paisaje. La hormiga, sin tomar un solo día de descanso salió a la superficie, y sin detenerse siquiera a contemplar el espectáculo que le rodeaba, comenzó de nuevo a trabajar recolectando hojitas para sus cultivos. De pronto, escuchó de nuevo el canto de la cigarra. No lo podía creer, era la misma cigarra cantando y bailando alegremente. La hormiga se puso furiosa, pues no le parecía justo que alguien pudiera sobrevivir tomándose la vida tan a la ligera... soltó el pesado trozo de hoja que llevaba encima, y fue decidida y muy molesta directamente a donde la cigarra cantaba feliz.

¿Cómo es posible esto? Le dijo. ¿Cómo puedes estar cantando y bailando siempre? ¿Qué no sabes que para sobrevivir hay que trabajar día y noche?

La cigarra la miró sorprendida, y le respondió: Mira hormiga, a mi me gusta cantar y por eso hace muchos años que me preparo con esmero buscando cumplir con el sueño de dedicarme a cantar. Mira a tu alrededor y verás a todos trabajando, yo también lo estoy haciendo; canto para todos mientras ellos hacen su trabajo y les hago la vida más feliz. Ese es mi trabajo, y por cierto, siempre tengo un lugar dónde pasar el invierno. Yo tuve un sueño, y ahora soy feliz haciendo lo que me gusta, gracias a que fijé mis metas claramente y establecí estrategias para llegar a mis objetivos. No se trata trabajar mucho, se trata de planear bien el futuro y crear tu propia buena suerte, preparándote y luchando por alcanzar tus ideales... Y con todo respeto amiga, te veo tan cansada y molesta siempre, que me parece que tu deberías hacer lo mismo.

La hormiga la miró fijamente y después de buscar las palabras adecuadas le dijo con desprecio: ¡Eres una holgazana! Que pérdida de tiempo hablar contigo teniendo yo tanto trabajo. Luego se dio la media vuelta y regresó. Y después de limpiarse el sudor, cargó de nuevo el pesado trozo de hoja, y continuó con su jornada.

06/02/2009

¿Pagar mis deudas o ahorrar?

Idealmente, deberíamos dividir nuestros ingresos en pago a deudas, ahorro y gasto. Pero qué pasa cuándo analizamos un poco y nos damos cuenta de que nuestros ahorros nos generan aproximadamente un 2% de rendimiento anual mientras que las tarjetas de crédito nos cobran aproximadamente un 40% anual de intereses.

La respuesta parece muy sencilla: conviene pagar primero las deudas y luego empezar a ahorrar. Pero no siempre en finanzas personales debemos tomar decisiones basados en la frialdad de los números, también dependen otros factores personales y emocionales.

¿Porqué debemos ahorrar a pesar de las deudas?

Si utilizamos todo el dinero disponible en pagar deudas y en el futuro tenemos una emergencia o necesitamos disponer de dinero inmediato (cosa muy probable) tendremos que recurrir de nuevo a las tarjetas u a otro tipo de créditos.

Por otro lado el efecto psicológico de tener dinero ahorrado es enorme.... en una entrada anterior hablamos de la ley de la atracción, y basados en esta ley, la seguridad y tranquilidad de tener ahorros nos ayudarán a atraer más dinero a tu vida. Además al ver nuestros ahorros en ceros es muy fácil dejar para después nuestros propósitos de comenzar a ahorrar, ya que como nunca lo hemos hecho podríamos empezar cualquier otro día. Y por el contrario ver dinero en nuestra cuenta nos motivará para seguir haciendo crecer esos ahorros.

En resumen, siempre es importante utilizar una parte de nuestros ingresos para pago a deudas y otra para comenzar a ahorrar y hacer hábitos de ahorro... de esta forma podremos poco a poco crear un fondo de emergencias y oportunidades y dejar de depender del crédito.


Fotografía: agusprayudhi
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